Madre negligente

Mi hijo está en esa fase en la que cada día se da siete culetazos y veinte cabezazos. Gatea como si no hubiera un mañana y anda ocupado en trepar a cualquier sitio. Y cuando digo cualquier sitio, me refiero a los lugares más raros. En vez de intentar subirse al sofá, como cuentan otras madres que hacen sus hijos, pretende trepar por el lavavajillas abierto, o por el tendedero cuando está hasta arriba de ropa y si lo miras más de la cuenta se cae. Así que no se le pueden quitar los ojos de encima ni un instante.

Porque además de un pequeño suicida, es un devorador de cualquier cosa que esté olvidada en el suelo. Hace un tiempo, por ejemplo, le dejé al enano que me sujetara un momento un post-it con la lista de la compra mientras yo andaba eligiendo en el supermercado qué fregona encajaba en nuestro palo universal. Estaba un poco protestón y con el papelito, que además era verde, se quedó tan contento. El problema es que cuando volví a mirarle estaba poniendo caras raras y en su manita solo quedaba una esquina del post-it. ¡Lo había comido entero! En fin, al menos ya había acabado de hacer la compra. Sí, a veces soy un poco negligente, es inevitable. Pero es difícil, porque, si me despisto un momento, no se le ocurre otra cosa que ponerse a chupar la rueda de la silleta o lanzarse como un loco a por la alfombrilla del baño. De verdad que creo que no hay nada más sucio. ¿Os han ocurrido situaciones parecidas?

Menos mal que ni su padre ni yo nos preocupamos mucho y que es un niño fuerte, y que todavía no ha estado enfermo, a pesar de nosotros. El otro día, pensando en esto, se me ocurrió que, por si acaso, debería tirar la escobilla del baño y esconder bajo llave el cubo de la basura.

manos bebe

Continúa en Aclaración sobre Madre negligente.

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6 pensamientos en “Madre negligente

  1. jaja, todavía no soy madre, pero sí tía de dos pequeños diablillos, Alicia y Bruno. Alicia tiene ahora cuatro años y su hermanito no llega a dos; mientras que ella era prudente cuando era un bebé, pese a los lógicos cabezazos y golpes propios de esa edad, Bruno me recuerda totalmente a vuestro hijo: trepa por donde sea, se lleva a la boca cualquier cosa, y creo que tiene la cabeza más dura que el cemento, porque llevarse, se ha llevado unos cuantos golpes de los buenos… Y lo que le quedará…

  2. No le quites ojo, siempre traman algo. Como le salga una cicatriz por un descuido tuyo, cuando crezca te meterá en una residencia sin ventanas en la que aten a los viejos a la cama… ¡Al tiempo!

  3. Me has dejado alucinado con tu reportaje, es real como la vida misma!!!! Nos hemos sentido muy identificados, a Paula le encantan nuestras zapatillas de casa y sobretodo si tienen pelusas…..jajajjaja. Te deseamos mucha suerte con el blog, y te mandamos muchos besitos.

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