Diez cosas que sólo se hacen por un hijo

Está claro que nunca se puede decir de esta agua no beberé. En este post he reunido las diez cosas (que podrían ser más) que jamás habría pensado que acabaría haciendo antes de tener a mi bebé.

  1. Comer babas con galletas, babas con yogur, helado con babas… y mejor no sigo. Me refiero a todas esas cosas que tu hijo no se termina, o esos restos que se le caen y se le quedan enganchados en la ropita, y que, como no sabes dónde tirar, acabas comiendo como si nada. Es tener un hijo y dejar de ser escrupuloso para siempre.
  2. Meter la mano en la boca del bebé para sacar un resto de comida que amenaza con quedarse atragantado o para tocarle las encías… y de paso, a cualquier hijo de vecino que se ponga por delante, todo para ver si le van a salir los dientes o no.
  3. Sacar sin pudor el pecho por la calle, o donde te pille, con toda la naturalidad del mundo (y como debe ser), en presencia de amigos, conocidos, maridos de tus amigas, amigos de tu pareja, amigos de tus padres… ufff.
  4. Cantar y desafinar sin vergüenza. Yo, que nunca cantaba delante de otra persona, me veo ahora tarareando las canciones más absurdas (y no solo infantiles, porque hay que tirar de todo el repertorio) en el autobús o mientras espero el turno en la carnicería. A mi hijo le encanta ‘La bamba’ y yo me he inventado una coreografía rompedora para que se acabe la cena.
  5. Repetir esas frases de tu madre que nunca creíste pronunciar, perlas como “mecachis la porreta”, “acábatelo todo o no hay postre” o, lo que es peor de todo, canciones que tantas veces le critiqué cuando cantaba por casa, cosas como ‘Palmero sube a la palma’, de los Sabandeños, o ‘La Muralla’ de Ana Belén y Víctor Manuel. Casi nada.
  6. Probar cosas que nunca te habrías dignado a llevarte a la boca, como los purés de verduras, carne o pescado y legumbre todo junto que saben a rayos pero que esperamos que el bebé se coma. En mi caso, jamás habría comido potro, y ahí estoy, triturándoselo en el puré para darle todo el hierro del mundo.
  7. Volverte una ama de casa excepcional que friega a mano (nunca lo habría pensado) los bodys con caca de lactante. Esa caquita líquida y amarilla que se desparrama por toda la ropa y que cuesta dios y ayuda quitar. Se me pelaban los nudillos de frotar para, total, acabar tirándolos a la basura.
  8. Dormir poco, o más bien poquísimo, durante meses y sacar fuerzas de donde no las hay para mantener la compostura y no ir por la vida como un zombie. Allá quedaron las ocho horas de rigor que recomiendan los médicos; los padres de un bebé recién nacido se pueden dar con un canto en los dientes si duermen seis (y sólo algunos privilegiados lo hacen del tirón).
  9. Ir vestida como se puede. No pasa nada por llevar un poco de puré en el pantalón, babas en la camisa o una mancha que huele sospechosamente mal en la americana… son cosas que a una madre se le perdonan (espero).
  10. Acabar escribiendo un blog para airear a los cuatro vientos asuntos tan íntimos como cómo ha quedado tu suelo pélvico tras el parto o de qué manera se engancha el bebé a tu pezón. Es dar el salto y llevar a Internet esas conversaciones que tienes con cualquiera que también esté paseando un carrito por la calle.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s