Ejerciendo la paternidad de modo responsable

Mi hijo está a punto de echar a andar solo (aunque llevamos diciéndolo tres semanas pero no se arranca). Y una de las razones por las que tengo ganas de que se suelte es que así dejará de dolerme tanto la riñonera de agacharme para cogerle de la manita. “Buf, no tengáis prisa, ya veréis cuando empiece y tengáis que estar todo el día detrás…”. Las advertencias de los demás padres del parque no se han hecho esperar. Puede ser, ya lo comprobaremos, pero a mí lo que me llena es ver los progresos de mi pitufo, no cuánto voy a poder alargar esta posición de “comodidad” de poder estirar su condición de cuadrúpedo.

En realidad, dudo mucho que note la diferencia, porque en estos meses si en algo sé que mi hijo es puntero es en la velocidad que alcanza a cuatro patas. He visto perros más lentos en cualquier parque. Lo que me preocupa es que cuando gatea se le escucha muy bien y puedo localizarlo con mi súper oído. Pero si anda, hace menos ruido, y en algunos momentos se me escabulle por la casa. Y de repente, desaparece.

Hoy lo he encontrado solo en el baño, con la luz apagada, todos los cajones abiertos y todo lo que ha podido levantar esparcido por el suelo. Mis gomas de pelo, los pintauñas, el cepillo del pelo, los cortauñas y la maquinilla de afeitar de su padre. Creíamos que ya habíamos retirado todo lo potencialmente peligroso de su alcance, pero veo que en breve habrá que subir algún peldaño más).

madre e hijo

A partir de ahora serán cada vez más frecuentes los momentos en los que, debido a su silencio, pierda la noción del tiempo y de repente caiga en la cuenta de que han pasado unos largos minutos sin ver qué hace el pitufo y dónde está. Y sé que llegará el día en el que como ese final de foto finish a cámara lenta me lanzaré a sacarle la pasta de dientes de su boca, a alejar esas tijeras que sin caer en la cuenta había dejado a su alcance o a quitarle los rollos de papel higiénico que habrá triturado en un instante. O a punto de romperme la tercera mesilla de noche consecutiva o de volver a tirarnos la planta del salón para esparcir la tierra por el suelo y, de paso, degustarla.

Me llegaré a apurar, seguro, y mil veces, seguro. Soy madre negligente, (como llamaba yo a ser #malamadre antes de conocerlo), pero hay noticias, como ésta, que me dejan a la altura del betún. Es el caso de otra muerte de un bebé tras sufrir un golpe de calor por quedarse dos horas olvidado en un coche.

Cuando sabes que para adoptar un niño se exigen unos requisitos bestiales y que para tener uno biológico ninguno, y lees noticias así, te das cuenta de que no todo el mundo está preparado ni está capacitado para ejercer la paternidad de un modo responsable. Lo vemos casi a diario en el periódico, hay padres que perjudican seriamente la salud de sus hijos hasta el punto de causarles la muerte. Y encima se dice en la noticia que al año ocurren en Estados Unidos una quincena de casos. No logro entenderlo, se escapa a toda la lógica que soy capaz de abarcar. ¿Cómo pudo olvidarse que su hijo estaba en el coche durante dos horas?

De todos los momentos en los que habéis dejado solos un buen rato a vuestro hijo, ¿Cuál ha sido el mayor sofocón que habéis sentido al descubrirlo? ¿Cuál ha sido el mayor “la que podía haber pasado” que habéis soltado?

Imagen de Marin, de Freedigitalphotos.net

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11 pensamientos en “Ejerciendo la paternidad de modo responsable

  1. En general, UBMF es bastante tranquilo, yo en su día compré todos los artilugios que había en el mercado para proteger la casa y en realidad solo he usado un par de esquineras que ya he retirado porque supera la altura.

    Como estoy todo el día con él, desde muy pequeño empecé a decirle, eso no se toca, eso no se hace, eso es caca y te puedes creer que yo he tenido que quitar ni una sola figura de los muebles, ni los compac del mueble del equipo, ni mis cremas del cajón del baño…eso si, todos los medicamentos y productos de limpieza fuera y estoy muy pendiente de él.

    Opino que si los protejemos tanto, evitándoles completamente lo peligroso en potencia, nunca conocerán el peligro ni lo que está bien o mal, pero repito, para ello hay que estar todo el día con 20 ojos sobre ellos.

    En cuanto a lo de andar…chica ahora viene lo peor, aunque partida de los riñones, lo tienes controlado, cuando ande solo…eso si que es un no parar y un infarto tras otro!!!

    • ¡Un infarto tras otro, jajaja, lo que faltaba! Yo le digo al gordito que eso no se toca, pero me hace caso cuando quiere. Está en la fase de tirar todo desde la trona para ver cómo cae. Y con las esquineras estamos locos, yo poner y él quitarlas. No sé cómo lo hace pero las despega y juega con ellas. Creo que ha sido hasta peor ponerlas. Un beso y muchas gracias por comentar

  2. La noticia que enlazas me ha dejado fría…
    A nosotros la más gorda que nos ha pasado fue la semana en que Redondo se arrancó a andar. En un abrir y cerrar de ojos se tiró por las escaleras en casa de mis padres. Pero yo creo que da igual que anden con 12 meses que lo hagan con 15 tienes que tener 20 ojos en cualquier caso. El mío tiene 17 meses y sige siendo un completo suicida, no es consciente para nada del peligro.

    Un beso y suerte con ese dolor de riñones!!

    • ¡Qué miedo que se tirara por las escaleras! ¿Y no se hizo nada? Sí que es verdad es que sus caídas son más aparatosas que otra cosa y que parece que son de goma… ¡Menos mal! Gracias por el comentario, guapa.

  3. A mi lo que más me sorprendió cuando el bichito comenzó a andar fue lo que dices de que no la oía. De repente, me la encontraba detrás y me llevaba un susto…
    Verás que es una etapa preciosa, eso sí, extenuante…

    Nosotros hemos tenido suerte y lo peor que le ha pasado ha sido caerse de la cama (que además es bajita…), pero tocaremos madera que todavía nos quedan muuuuchos accidentes!

    Besos guapa!
    PD Por cierto, que horror la noticia que enlazas…

    • ¡Qué bueno lo de que te asustaba! A eso me refería. Sí, la noticia es terrible, y encima parece que pasa mucho… Uff. El mío también se tiró de la cama, pero de cabeza, una noche que durmió conmigo. Qué susto ¡Un beso!

  4. ¡Te va a tocar desarrollar el oído para saber por dónde anda el bebé ahora! Yo es que llevo poquito como mami y de momento a la bichilla la tenemos bien vigilada. Sobre todo el papá de la niña, que vive en un sin vivir constante para que no le roce ni el aire.

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