Pasión por los autobuses

En estos primeros días de primavera me entran unas ganas irrefrenables de sentarme en la hierba del parque con el enano y coser pequeños collares de margaritas. Pero él es más de acercarnos a la carretera a ver coches. Por más que le enseño a oler las flores, a coger una y a ofrecérsela a su madre, él sólo quiere balón y asfalto para correr, pero agarrado a mi mano, que aún no se ha soltado. He probado con los palos (a todos los niños le gustan los palos, ¿no?) a ver si le coge cariño al césped, pero nada.

margaritas

Ya me he hecho a la idea de que nuestras tardes no van a ser tan bucólicas como a mí me gustaría, pero de ahí a perseguir todo tipo de vehículos con ruedas hay un trecho. La nueva afición de mi pitufo es ver autobuses, pero no desde la lejanía, sino de cerca e interactuando con ellos. Lo compagina con el mando de la tele y el balón, no deja sus buenas costumbres, pero mirar por la ventana a ver si ve pasar algún autobús urbano (villavesa, como se dice aquí) se ha convertido en su principal obsesión desde hace más de un mes. En nuestra casa, en la de los abuelos, o en mitad de la calle.

Y cada vez que se acerca una a la parada es obligatorio que nos quedemos hasta que se vuelva a marchar, no vaya a ser que ocurra una catástrofe y el autobús se pierda. Todo esto mientras grita, aplaude con fuerza, señala y saluda a los pasajeros y al chófer como si le fuera la vida en ello. Hay conductores que ya nos devuelven el saludo (cada día más, nuestro grupo de fans va aumentando). Hasta con bocinazos y pitidos, que no hacen otra cosa que incrementar la fascinación del enano por estos mostrencos de buses, porque a él, las villavesas que más le gustan son las dobles, las articuladas, justo la que llega casi a la puerta de casa.

Lo malo del tema es que está al borde de la taquicardia en casa de los abuelos, donde todas las ventanas dan a la avenida por la que pasan unas seis villavesas diferentes, a razón de una por minuto, más o menos. Y también que nos ha contagiado de esta pasión a su padre y a mí, que con tal de hacerle feliz y ver la cara de ilusión que pone al ver pasar un autobús le llevamos de turné por todas las paradas.

Tanto, que me he dado cuenta de que mis sentidos se ponen alerta si oigo que llega un autobús, me giro nerviosa para avisarle, incluso cuando voy caminando sola por la calle camino al trabajo. Me quedo mirando al de al lado como diciendo “¿Pero no lo has visto? ¡¡Es un autobús!! ¡Y de los dobles!”.

La otra tarde conocí a una niña de dos años que también era fan de las villavesas, solo que lo suyo estaba justificado: su abuelo era conductor de una, y ella corría detrás por si veía a su aitona tras el volante. ¿Vuestros hijos tienen una afición parecida? ¿Soy la única madre que se sabe los recorridos y horarios de los autobuses para contentar a su hijo?

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25 pensamientos en “Pasión por los autobuses

  1. Hazte a la idea de que, con más o menos intensidad, vas a estar rodeada de coches. Ahora mismo en mi salón hay una veintena. Y en casa unos 5 balones. Ayer en la urbanización, donde ganan por mayoría los niños, había un balón por niño y todos estaban jugando con ellos. Yo necesito hacer unas trenzas o algo,jajajaja…

    • Ay ¡esa afición es mejor! Por lo menos es más instructiva, puede aprender los colores y todo, jajaja. Pues donde vivimos no hay más que uno, será que no se ha fijado aún, jajaj. ¡Que tengas muy buen fin de semana!

  2. Te imagino persiguiendo autobuses y me parto, jajajaja. A Redondo le llaman mucho la atención los coches, pero por dentro. Le gusta poner la música, tocar la bocina… Mi hermana lo ha acostumbrado y a ver ahora quien le dice que no…

    Un beso y buen fin de semana!

    • Eso es, ¡es un chico sencillo! Pero es que tiene tan interiorizado que tiene que saludar a los autobuses a toda costa que para su vida cada vez que pasa uno. El pobre se cree que es su trabajo o algo así, jajaja.

  3. Al mío lo que le pierden son los móviles, mandos, etc….
    Lo de ponerse todo al oído y sonreir es su pasión después de la comida claro , para ocupar este primer lugar no ha salido aún el móvil que se coma jejejeje
    Tambíen ver muchas fotos de gente que conoce, se pone feliz por lo que tenemos un collage de los compis de la guarde en la cocina y otro de fotos de mamá de diferentes años y momentos
    (el mejor regalo que me pudo hacer su aita) en el salón.
    Aunque este teniéndolo en brazos le encanta verme en esas fotos y decir Mamá!!!! Y a mí una vez más se me cae la baba.

    • Jaja, ¡ay qué bonito! Es verdad, lo de ver fotos de la familia les encanta, nosotros tenemos la puerta del frigo llena y le emociona señalarnos. Aunque este bichejo sólo se busca a él, jajaj. Gracias por el comentario 🙂

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