El susto de la encía negra

Qué tontería, pero me había imaginado que los dientes de los bebés crecen todos en el orden que les corresponde, como cogiendo la vez en la carnicería. El enano me tenía muy bien acostumbrada, y aunque se hicieron esperar 12 meses, a él le han crecido todo los dientes muy bien ordenados. Primero las dos paletas de abajo, -estaba graciosísimo-, y después las dos de arriba, -como un conejito que aprende a chocar los cuatro para empezar a usar sus nuevas armas a diestro y siniestro-. Y todos ellos le han salido de dos en dos, muy sincronizados y preparados para las fotos. Los otros dos incisivos laterales (los que están pegados a las palas superiores) también asoman a la vez y ordenados. Vamos, de libro.

dream designes

Hasta el momento no habíamos tenido ningún problema: ni fiebre, ni dolores, casi ni lo habíamos notado. Sólo el típico babear y a veces que se frotaba más de la cuenta en las encías con la comida. Me las prometía muy felices y creía que, una vez crecidos los incisivos, el resto de dientes sería coser y cantar. Pero no contaba con los molares: el primero ha venido dando guerra.

El otro día, en pleno lloro, descubrí que tenía un bulto negro en la encía. Superado el susto inicial (¿Habré visto bien? ¿se ha tragado un boli y le ha explotado en la encía? ¿se habrá dado un golpe en la boca?) y tras consultarlo con el doctor Google -sé que no se debe hacer, pero mejor eso que ir corriendo a Urgencias creyendo que tiene escorbuto o la lepra-, llegamos a la conclusión de que es un moratón por un diente que le estaba saliendo.

Una tumefacción blanda y circunscrita, lo que se denomina hematoma por erupción y al parecer es muy común (también desagradable). Consultando con una amiga odontóloga nos dijo que suele ocurrir en ocasiones, y que tan sólo hay que vigilar que no se forme un quiste o que no se infecte, lo cual es misión imposible en un bebé que no se deja abrir la boca más que para zampar galletas.

La pediatra nos confirmó más tarde lo que era y que no teníamos que preocuparnos, aunque el bulto y sobre todo su color negro sean muy aparatosos. Al parecer, algunas veces un diente o una muela puede dar con un obstáculo o romper una venilla mientras sale, lo que hace que esa sangre se retenga y se forme una hinchazón. Sólo nos queda esperar a que la muela emerja entre el bolo de carne negra. Y ya nos han avisado de que saldrá con unas gotas de sangre (puede que se la trague y nunca nos enteremos, que la escupa y acabe en la camiseta o que manche las sábanas…)

El susto nos lo hemos llevado nosotros, porque el pobre gordo sigue viviendo tan feliz, zampando como si nada y completamente ajeno a que tiene la encía de un pirata.

Ilustración de Freedigitalphotos.net/dreamdesignes
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16 pensamientos en “El susto de la encía negra

  1. odio los dichosos dientes. Vaya susto lo del bulto negro, al menos ya lo sé por si le pasara a la beba. Hasta ahora a ella sí le ha dado fiebre con las palas de abajo, y esta semana le han salido las de arriba, y por el día babeo pero por la noche… horror!!
    menos mal que el tuyo no se entera, lo pasan fatal. besos!

    • Hemos tenido muuucha suerte con los dientes, alguna vez ha tenido algo de fiebre, pero sin dolor ni lloros, y creemos que era por los dientes, pero sin tener plena seguridad. Pero te digo que lo de la encía negra es muy asqueroso e impresionante. No he querido poner foto por eso, pero ufff. Ánimo con esas palas de arriba, ¡estará monísima!

  2. Menudo susto! Yo nunca había oído nada de esto… pero me imagino la situación cuando le ves un bulto negro en la encía, uff. Esto de ser madre es un sinvivir, cuando no es una cosa es otra 😉

    • Jajaja, ¡un sinvivir, tú lo has dicho! Cada vez tengo más claro que es una lotería y que a cada bebé le toca algo. Si uno duerme muy bien, come fatal, si no, los dientes o los cólicos… Será el equilibrio del universo. No se van a llevar unos padres a los bebés fáciles y otros todo complicaciones, ¿no?

    • Hombre, lo del escorbuto y la lepra es parte del drama que le pongo a la historia, jeje, pero te aseguro de que el bulto es asqueroso, sobre todo por el color. Qué pobres lo mal que lo pasan con los dientes, si no es uno es con otro.

    • Pues al mío afortunadamente no, pero tiene que molestarle de narices, porque el bolo es grande. Sí que se frota con la comida por ahí, así que molestia sí que tiene. Pero no llora, aunque el día que se lo descubrí sí estuvo más mimoso y lloroso que de costumbre.

  3. Uffff, me pongo en vuestro lugar y menudo susto. Si es que el cuerpo humano tiene tantos mecanismos y tan complejos que en cuanto desconocemos uno nos tiemblan las piernas. Me alegro de que al final no haya sido más que eso, un susto. ¡Un abrazo!

  4. ¡Lo que me faltaba por saber! Que yo aún estoy a la espera de que mi bichilla empiece con toda esta parafernalia de los dientes y cosas como estas harán que cuanto menos nos tiemblen las piernas. Lo más curioso es que hay muchos males con los que nosotros nos espantamos tremendamente, mientras que a ellos les pasan sin pena ni gloria ¡mira que son durillos!

    • Sí que lo sin, y menos mal. A mí esto del moratón en la encía me parece muy curioso. A ver cómo evoluciona y va saliendo. ¡Espero que lo de la sangre no nos asuste mucho! De todas formas, quizá tu bichilla ni se inmute con los dientes, como mi gordo. ¡Un beso!

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